Nuestra Historia

Amo ser comunicólogo nació el 28 de enero de 2010. No nació como negocio ni como estrategia. Nació de un pensamiento que tuve un día mientras trabajaba: “Amo ser comunicóloga. ¿Cuántos más amarán haber estudiado esto?”. Esa misma tarde creé la fanpage.

Soy Rocío Hernández Negrete, fundadora de Amo ser Comunicólogo, y esta es nuestra historia.

Un espacio para expresarnos

Al principio la página fue mi forma de expresarme. Encontraba errores ortográficos en la calle, en el menú de un restaurante o en las plecas de la televisión, y los convertía en publicaciones con la forma incorrecta y la correcta. La gente se identificó, dio like, compartió y se fueron sumando a la fanpage. La mayor parte de nuestra comunidad llegó de forma orgánica. Solo pagamos publicidad durante un periodo corto, alrededor de 2017, para ampliar nuestro alcance.

Así se formó una comunidad culta y exigente, que amaba las publicaciones sobre ortografía. Si alguien escribía mal en los comentarios, los demás no se lo dejaban pasar. Era, de algún modo, una comunidad de élite.

Durante años yo hice todo el contenido. No todo fue original: a veces compartíamos publicaciones de otros, y siempre procuré dar crédito. Si en algún momento no lo hice, ofrezco una disculpa.

Enaltecer al gremio, no burlarnos de él

Muchas páginas del gremio se construyeron sobre la burla. Nosotros elegimos otro camino. También publicamos algunas piezas de humor sobre la profesión, creadas por mi equipo, y fueron bien recibidas, pero siempre cuidé que fueran las menos. Muchos comunicólogos estaban decepcionados de su carrera porque no encontraban trabajo o lo tenían mal pagado, y yo quería que nuestras publicaciones les dieran orgullo y esperanza.

En 2016 creamos el sitio web, y ofrecimos recursos gratuitos:

  • Descargables para prepararse para una entrevista de trabajo o manejar mejor sus finanzas.
  • Un directorio de profesionales de la comunicación.
  • Una bolsa de trabajo donde solo publicábamos vacantes verificadas.
  • Un blog abierto a la comunidad: invitamos a comunicólogos a enviarnos sus notas para que fuera un escaparate donde pudieran expresarse, y varios lo hicieron.

En 2019 abrimos Instagram y realizamos encuestas para conocer mejor a nuestra comunidad. Así descubrimos la enorme diversidad del gremio: comunicación organizacional, radio y televisión, marketing, producción audiovisual, docencia, periodismo y muchas áreas más. Con el tiempo se sumaron otras redes, YouTube, LinkedIn, X, TikTok, Pinterest, pero siento sinceros, la vida ya no me daba para atender todas.

Una escuela para nuevos comunicólogos

Durante un par de años, Amo ser comunicólogo también fue un espacio de aprendizaje: la usé para formar desde cero a los equipos que dirigía en mi agencia (mi trabajo y actividad principal). Ahí aprendieron a programar contenido, armar parrillas, responder comentarios, pautar, leer métricas, administrar mailings, redactar con SEO, generar UTM’s e incluso desarrollar en WordPress. Varios colaboradores le dieron su toque con fotografía, video, diseño, memes y redacción, y les estoy muy agradecida.

Para entonces la comunidad también había cambiado. Llegaron nuevos seguidores que buscaban más el lado chusco de la profesión que el erudito, y aquella exigencia ortográfica de los inicios se fue suavizando.

Nunca fue un negocio

Nunca quise monetizar la página porque sentía que perdería su encanto. Mandé hacer unas tazas promocionales que vendimos al costo y regalamos varias en dinámicas, porque solo queríamos que más personas nos conocieran. Este proyecto nunca nos ha dejado dinero; al contrario, le hemos invertido.

Lo que vino después

Después de nosotros surgieron otras comunidades para comunicólogos, como Soy comunicólogo (2011), Forever comunicólogo (2013), Lo que callamos los comunicólogos (2017) y otras más. Nos alegra: un gremio con más voces es un gremio más fuerte.

Con el crecimiento también llegó algo que no esperábamos. Empezamos a ver nuestras publicaciones en otras páginas sin crédito, incluidas fotos hechas por nuestro propio equipo, y en ocasiones con otro logo encima del nuestro. Cada vez que pasaba, mi equipo,dejaba un comentario aclarando el origen. La respuesta que recibimos fue que “lo que está en redes es de todos”, para mi fue injusto que no se nos diera el crédito pero lo dejamos pasar aunque confieso que eso me desanimó.

Alrededor de 2020 dejé de publicar con constancia, y otros ocuparon ese espacio.

Hoy volvemos

Casi termina el 2026 y quiero retomar Amo ser comunicólogo con la misma idea con la que nació en 2010: ser un espacio que enaltezca al gremio. Quiero que se convierta en el medio más confiable para los comunicólogos. Si llevas años con nosotros o acabas de llegar, bienvenido, comunicolega.

Ayúdanos comentando en nuestras redes sociales, para que la comunidad nuevamente agarre fuerza, nos puedes encontrar en Facebook e Instagram (nuestras redes principales) y puedes echar un vistazo a  X, Pinterest, TikTok, YouTube y LinkedIn, aunque para serte sincera no encontrarás mucho todavía en las demás redes, pero poco a poco voy a alimentarlas.

 

Rocío Hernández Negrete, fundadora de Amo ser comunicólogo (desde 2010)